Enrique Vázquez

Fijar la barra muy alto, no es de ninguna manera algo negativo, obviamente habrá quien piense que fijar metas muy ambiciosas no sirve de nada, en tanto difícilmente podrán ser alcanzadas y mucho menos servirán de motivación en tanto se antojen imposibles, pero en el caso específico del Congreso del Estado y de su titular el Dr. Polo Domínguez, me parece que las metas fijadas y pronunciadas ante el pleno del Congreso son más que aceptables, son de hecho perfectamente alcanzables.

Esto en relación directa con el discurso que pronunció el diputado presidente del Congreso de Nayarit, Polo Domínguez, tras acordar que la actual legislatura se uniría a la Conferencia Permanente de Congresos Locales (COPECOL), la cual agrupa a más de 500 diputadas y diputados de todo el país, un foro que en desde hace un buen tiempo ha sido semillero de grandes ideas, foro idóneo para compartir experiencias y llevar la labor legislativa un escalón más arriba, durante su valiente discurso el Dr. Polo señaló que buscaban trascender al ser una legislatura de excelencia, una que sea un referente a nivel nacional, una legislatura que logre cambiar en corto tiempo el marco jurídico local que esté obsoleto por uno que responda de mejor manera a las cambiantes conductas de la sociedad actual, dichos puntos desde mi perspectiva son bastante plausibles para un Congreso que hasta el momento ha trabajado como pocos, sesionando continuamente, trabajando largo y tendido en comisiones, el liderazgo del Dr. Polo es evidente pero no se puede obviar las aportaciones que todos y cada uno de los legisladores locales traen a la mesa.

Quizá la tarea más compleja este en el objetivo de ser un congreso de referencia a nivel nacional, sin embargo, el estándar es realmente difuso, quizá la delantera por la progresividad que manejan en proponer leyes algo controvertidas en ocasiones la tenga la asamblea legislativa de la Ciudad de México, sin embargo, está progresividad si bien es un aspecto positivo en estos tiempos modernos, no es un claro diferenciador que los legisladores de la capital del país sean el referente nacional.

Para alcanzar este estatus, creo yo, deben cumplirse diferentes puntos, por un lado, la labor legislativa de ser proactiva, no solo en promover, discutir y aprobar nuevas leyes, sino que un buen congreso necesariamente debería taclear los rezagos en comisiones, bajar la pila de iniciativas pronunciadas en otras legislaturas, que todavía tengan vigencia obviamente, y tratar de incorporar las que tengan más valor, en el apartado de gestión social, es una obligación en estos días que cada legislador, aproveche el tiempo “Libre” por llamarlo de algún modo, en trabajar en el territorio, visitando a la gente de su distrito, escuchando, apoyando en la gestoría de soluciones o llevando de su mano las respuestas que sea posible aportar desde su curul, quizá incluso entrar en territorios no explorados, si bien se habla de bancadas y se actúa en bloque, no es muy común ver que esos bloques actúen fuera de las votaciones del Congreso, es decir, juntar un fondo comun para impactar directamente en la población, medicinas, obras, renovación de espacios, si, son tareas de otra esfera jurídica, pero ante la reiterada petición de gestión por parte de la gente, tampoco es posible ignorar este llamado de quienes confiaron en determinado legislador a través del voto.

Así las cosas, en algunos meses sería positivo hacer un primer balance de cómo avanza este ambicioso, pero realizable objetivo, bien por el líder legislativo Dr. Polo Domínguez, que aspira a dejar una marca trascedente en la labor legislativa local.