El 2020 ya pasó y dejó más que unas cuantas lecciones de vida, las cuales han cambiado nuestra manera de afrontar nuestro día a día.  Las defunciones en el mundo por la Pandemia COVID 19 asolan entre 1,73 millones de personas y en el caso especifico de México es aproximadamente 126 mil personas. Estos números reflejan lo vulnerables que aún somos y que no vamos por el camino correcto como comunidad mundial.

La tecnológica en algunas de sus ramas pareciera que está perdiendo su principal objetivo el cual es facilitar y satisfacer la vida de los humanos, sin embargo, se esta entorpeciendo este proceso debido a la polarización que la misma industria crea. Es decir, muchas redes sociales, están dejando de ser herramientas facilitadoras para crear satisfacción a vulnerar nuestra salud mental e incitar a que siempre existan dos extremos opuestos que sean radicales, para tener un conflicto continuo y con emociones. Esto sucede en consecuente a su modelo de negocio el cual es ganar dinero con base en publicidad, por consiguiente, es primordial para las grandes empresas tenernos todo el día conectados e interactuando. En este año se vivieron conflictos sociales que polarizaron a personas, por ejemplo: fake news del coronavirus que mencionaban que se transmitía por comida congelada.

Por otro lado, debido a la tecnología se obtuvo más rápido la vacuna, ya que se tenía planteado la creación a partir de 18 meses y se obtuvo en menos de un año. Sin lugar a duda, esto demuestra la capacidad que existe cuando se tiene un propósito en común. Además, las pruebas son una excelente herramienta para la detección del virus, no obstante, algunos países se han limitado a usarlas. México es un claro ejemplo ya que es uno de los países con más muertes, pero no es proporcional a su número de casos.

El mal uso de la tecnología puede provocar que personas odien el cubrebocas, tomen decisiones manipulados por alguien más, no confíen en las vacunas, hasta que un país omita hacer pruebas para detectar el coronavirus, entre otras. El camino de la polarización política no ha dejado nada bueno, ya que tener polos radicales opuestos nubla el juicio de las personas y se vuelven intolerantes. Por otra parte, es una realidad que hay vidas implicadas que disminuyen su calidad de vida emocional, debido a el fenómeno de las fake news, puesto que sus vidas se encuentran sometidas a un mayor estrés por el constante bombardeo de estas. Si se quiere avanzar hacia un mejor futuro en el cual se tomen en cuenta el desarrollo sostenible, económico, político y social, es momento que las grandes industrias sean transparentes y éticas.