…La turbulencia electoral generada en los estados de Hidalgo y Coahuila no fué una sorpresa, al menos para el apunte de mi análisis. El domingo registraron su jornada para el relevo en el primer caso de presidencias municipales y el Congreso estatal respectivamente. En ámbas jornadas se reveló el testimonio cívico que proporcionó un diagnóstico un tanto anunciado por las características verticales y autoritarias de sus mandatarios.
La experiencia infinita de Omar Fallad y todo lo concerniente a su largo colmillo, y la terquedad de Miguel Angel Riquelme un tanto eriguido en discípulo del hidalguense en el tema de las triquiñuelas, se sumó un pesado aparato de estado que hicieron evocar los lejanos tiempos de la supremacía jurásica.
La dinastía de los cacicazgos de los Osorio Chong, los Lugo, los Rojo y toda una red política tradicional de Hidalgo así como en Coahuila de los hermanos Moreira principalmente, construyeron sus triunfos por encima del aparato oficial. Se trató de una jornada que revela una predilección por lo anquilosado y costumbrista, por la vulnerabilidad de su credibilidad, por todas las circunstancias internas y externas que reveló su desaseo.
Su lectura y análisis confirma hasta donde los cacicazgos y sus expresiones mas macabras construyeron en Hidalgo -un estado arrollado por la pobreza-, uno de los triunfos que seguirá estando en las mesas de análisis y debate.
Aquella inflexible regla aplicada de: “a mayor desigualdad social y escenario rural, mayor manipulación”. Es una de las hipótesis mas inquietantes que pueda formular el polémico tema de lo sucedido en la tierra de Omar Fallad gobernador. Son muchos los motivos y factores que explican lo del domingo en una suerte de mezcla típica de la barbacoa y el asado de puerco, la machaca y el cabrito norteño.
El asomo de una pandemia fué utilizada para la intimidación, el miedo por ir a votar libremente, la presión y coacción oficial que entumeció la escasísima participación ciudadana en un 46% de la lista nominal para el caso de Hidalgo, y en un 38% en el estado norteño. La fragmentación o división del voto permitió la activación de las estructuras verdes del campo.
Por supuesto que todo ello no es un tema para el espanto que pudiera ruborizar o sonrojar a nadie, a lo sumo daría para un simple reproche por las medidas clientelares que se esperaban ya rebasadas por la cultura democrática que se hace alarde.
“Haiga sido como haiga sido”, dijera el clásico expresidente Calderon, no puede restarsele mérito al resultado final de los comicios; diría entonces que habría que ponerle mayor atención y análisis al tema, que bien podría ser una ruda lección para aquellos desencuentros hostiles que enfrentan las expresiones políticas al interior del Movimiento.
Nayarit por supuesto que no está alineado en la ruta crítica hidalguense y coahuilense, intentar hacer el símil es válido como estrategia política, pero nada mas. Las circunstancias en la tierra de Nervo son distintas y distantes que no dan para tanto.
Nayarit no es copia fotostática de Hidalgo y Coahuila.
¿No?
Asi las cosas.
Desde el resguardo en casa.

Lic. José Vargas Carrasco. Egresado de la Facultad de Derecho por la UNAM. Maestría en Derecho de la Seguridad Social. JVC…