A fin de reconocer a las personas generosas por sus trabajos en materia de migración y que los posicionan como uno de los principales precursores nayaritas en Estados Unidos de América busca la reforma al artículo 88 de la Ley de Atención y Protección a Migrantes y sus Familias que será aprobada en Sesión Pública Ordinaria por las diputadas y diputados integrantes de la Trigésima Segunda Legislatura al Congreso del Estado.

La propuesta de reforma, presentada por el diputado José Antonio Barajas López, establece que el Reconocimiento al Migrante Nayarita será un galardón que otorgará el Poder Ejecutivo para rendir reconocimiento al esfuerzo, sacrificio, contribución al desarrollo de la entidad, así como a la preservación de la unidad familiar, cultural y tradiciones de las localidades de origen, al migrante nayarita o asociación de migrantes nayaritas que sea propuesto de manera libre y espontánea por las ciudadanas y los ciudadanos nayaritas en la entidad o en el extranjero.

Para esta primera vez, la distinción será para el nayarita Ernesto Galarza, quien ha sido reconocido a nivel internacional por su legado académico, fue escritor, poeta y activista en California, Estados Unidos de América.

Ernesto Galarza nació el 15 de agosto de 1905 en Jalcocotán,  municipio de San Blas, en su obra autobiográfica titulada Barrio Boy, publicada en 1971, hace un homenaje a sus raíces como nayarita. Fue originalmente escrita en inglés y la Secretaría de Educación Pública publicó una única traducción en español en el año 1977 bajo el título de Traspasando Fronteras.

Galarza retrata de manera magistral los recuerdos de su niñez en Jalco, como se refieren a su pueblo los jalcocotenses para acortar el nombre.

Fue un gran artista en la poesía, un prestigiado profesor, un excelente nayarita, que buscaba el bienestar de la ciudadanía, defendiendo los derechos de los sectores desprotegidos.

En 1979 fue nominado al Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose así en el primer méxico-americano con tan distinguido mérito en la Unión Americana.

Además, fue activista social, y a los ocho años de edad, Ernesto Galarza hablaba el idioma inglés y fue reclutado en el que sería el primer Sindicato de Trabajadores del Campo, que exigía mejores condiciones en el área laboral y sobre el agua contaminada que consumían por lo que había causado la muerte de un bebé y había enfermado a muchos; murió el 22 de junio de 1984 en San José, California.