El alcalde Arturo Dávalos Peña dio el banderazo de salida a los vallartenses que conforman el Grupo Antorcha Guadalupana, que en su cuadragésima segunda ocasión, viajó a la Ciudad de México para trasladar a esta ciudad el fuego guadalupano, desde la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

La despedida se realizó a temprana hora del sábado, con una misa en la Parroquia de Guadalupe, en la que se celebraron los primeros 42 años de llevar a cabo este maratón.

Tras la eucaristía, el presidente municipal dio el banderazo de salida al grupo de Antorchistas que partió trotando hasta la Unidad Deportiva Agustín Flores Contreras, donde abordaron los vehículos que los llevarían a la Ciudad de México.

Cabe destacar que el grupo también lo integran elementos de Protección Civil y Bomberos, así como de Vialidad Municipal, que participan en esta travesía.

El alcalde Arturo Dávalos señaló que el Grupo Antorcha Guadalupana es una tradición de 42 años en esta ciudad, convirtiéndose en el más longevo a nivel nacional y que traslará la llama de la esperanza para todos los vallartenses, incrementando la fe de todos.

Recordó que el vivir en la zona Centro de la ciudad, le ha permitir presenciar año con año las tradicionales peregrinaciones, y destacó que las Fiestas Guadalupanas han sido declaradas Patrimonio Inmaterial del estado de Jalisco y de este municipio.

“Por eso nos da una gran alegría venir a despedir a los amigos y antorchistas que van a la Ciudad de México y que traen esa luz de esperanza, esa luz de fe en la antorcha para todos los Vallartenses”, enfatizó el primer edil, quien apuntó que también estará recibiendo al grupo a su retorno al puerto.

Por su parte, Mario Flores Meneses, presidente emérito del Grupo Antorcha Guadalupana, comentó que el contingente asistiría este domingo a la misa de mediodía en la Basílica de Guadalupe, en donde se encenderá la antorcha y una vez que concluya la eucaristía, se iniciará el recorrido de regreso a Puerto Vallarta, para llegar el miércoles 12 de diciembre a las7:30 de la noche en la parroquia, después de un recorrido de 78 horas.