*Opinión autorizada de juristas fortalece argumentación jurídica de jueces y tribunales, coincidieron presentadores

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En un abarrotado auditorio Rey Nayar del Tribunal Superior de Justicia del estado tuvo lugar la presentación del libro “Influencia de la doctrina en las decisiones de la Suprema Corte de Justicia mexicana”, cuyo autor es el jurista nayarita Giovanni Azael Figueroa Mejía, docente e investigador de la Universidad Iberoamericana Campus Ciudad de México.

Servidoras y servidores judiciales, abogadas y abogados en el ejercicio libre de la profesión, estudiantes y docentes de distintas instituciones de educación superior acudieron a la presentación en que el autor, los comentaristas y la moderadora tenían un común denominador: su calidad de egresados de la hoy Unidad Académica de Derecho de la Universidad Autónoma de Nayarit.

El maestro José Manuel Chavarín Castillo dijo de inicio que la obra publicada por Editorial Porrúa es producto del análisis de más de 12 500 sentencias de amparo en revisión, controversias constitucionales y acciones de inconstitucionalidad, emitidas por la Corte de 2001 a 2014. Añadió que la ardua labor de un numeroso equipo encabezado por Figueroa Mejía se realizó con un método sólido, debidamente estructurado.

Por su parte, la maestra Amelia Gascón Cervantes indicó que dicha investigación es parte de un estudio en el contexto internacional y se realizó con un cuidado escrupuloso; es una obra muy documentada, de lo cual dan cuenta los 72 títulos de referencias bibliográficas en sus 150 páginas, y es además ejemplar para quien estudie el derecho comparado. Consideró también que la mencionada ya es una obra de historia del derecho porque se convierte en el punto de partida para la reflexión, valoración y evaluación de la función judicial del siglo XXI en México.

En su oportunidad explicó que la doctrina en términos clásicos se define como la opinión autorizada y racional emitida por uno o varios juristas sobre una cuestión controvertida de derecho, y opinó que “la labor de hacer doctrina ya no está solo en los escenarios de los académicos, sino en todos los operadores jurídicos, fundamentalmente porque la función judicial va tendiendo cada vez más a ser el aval de la labor científica técnica con la que se demuestran los hechos que son objeto de revisión jurídica”.

El presidente del Poder Judicial de Nayarit, magistrado Pedro Antonio Enríquez Soto, coincidió en que la titánica labor reflejada en la obra requirió de claridad y definición metodológica para llegar a su fin; además, de que “en efecto, esta obra es una línea base para seguir explorando qué tanta influencia tiene la doctrina en las decisiones judiciales”, pues tanto los jueces y los tribunales hacen uso de la doctrina para resolver un problema concreto.

Al respecto, abundó en que la doctrina, junto con la jurisprudencia, contribuye a fortalecer lo que en argumentación jurídica se denomina “argumento de autoridad”; con tales elementos, agregó, el razonamiento personal eleva su contundencia y permite que el argumento adquiera una mejor postura dentro del discurso jurídico.

En referencia a hallazgos concretos del estudio, el magistrado presidente mencionó por ejemplo que solo en el 8% de las sentencias de la Corte se recurrió a una cita de doctrina, lo cual es un índice bastante bajo, pero más lo es que únicamente el 10% de los doctrinistas citados son mujeres, “lo cual representa yo no diría un déficit sino más bien un área de oportunidad para las juristas”.

Enríquez Soto mencionó que localmente se ha realizado un ejercicio con estudiantes de derecho para analizar sentencias por décadas desde los años 80 y después de la reforma constitucional de 2011, de lo cual se advierte que “mientras en los 80 encontrábamos sentencias de cinco, seis y siete páginas, hoy en un mismo tipo de caso encontramos sentencias de veinte o treinta páginas” con más argumentos.

Para concluir, consideró importante que además se estudien los elementos externos de las sentencias de los juzgadores, los cuales no necesariamente derivan o emanan de la propia ley, por ejemplo los de carácter ideológico.

En su oportunidad, el autor de la obra indicó que a diferencia de países como Italia, donde se prohíbe al tribunal constitucional recurrir a la doctrina, o España, donde ésta se emplea escasamente, la Suprema Corte de Justicia mexicana es de los tribunales constitucionales que más dialogan con el formante doctrinal.

El doctor Figueroa Mejía señaló que en el libro presentado en la sede judicial se obtiene información como los autores más citados en sentencias de la Corte, las materias no necesariamente jurídicas de las citas, la nacionalidad de los propios autores o las universidades a que pertenecen.

Respecto a esto último consideró necesario actualizar el ranking de las universidades en función de su capacidad generadora de doctrinistas, pues “muchas de ellas viven de la fama que se debe más a una historia antigua y gloriosa que a la real influencia en el pensamiento del mundo globalizado”.

Al término de la presentación, el presidente de la Sala de Jurisdicción Mixta del Tribunal Superior de Justicia, magistrado Rafael Pérez Cárdenas, hizo entrega de sendos reconocimientos al autor, los comentaristas de la obra y a la moderadora, Dora Lucía Santillán Jiménez, secretaria de Acuerdos del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial de Nayarit.