En el 187 aniversario de su muerte

 

  • El alcalde Arturo Dávalos encabezó la ceremonia en la que se destacó la huella del caudillo para consolidar la independencia de México

Con el izamiento de bandera a media asta en la plaza de Armas, autoridades civiles y militares, encabezadas por el presidente municipal, Arturo Dávalos Peña y su esposa Candelaria Tovar de Dávalos, presidenta del Sistema DIF, se conmemoró el 187 aniversario luctuoso de Don Vicente Guerrero.

 

El director de Servicios Médicos Municipales, Jorge Sánchez Gaeta, fue el orador oficial de esta ceremonia en donde se recordó la huella de este caudillo para la consolidación de la independencia de México.

 

Originario de Tixtla, Vicente Guerrero se unió al movimiento independentista en noviembre de 1810, sirviendo en el regimiento de Hermenegildo Galeana. Con las 23 fuerzas insurgentes se distinguió en la acción de Izúcar y después de recibir el grado de teniente coronel, peleó al lado de Morelos en la toma de Oaxaca y más tarde, alentaría el movimiento en el sur de Puebla. Para 1816, era el único caudillo que continuaba combatiendo a los realistas.

 

“A principios de 1819, ante la fuerza que cobrara la insurgencia, el virrey Juan Ruiz de Apodaca, envió a Pedro Guerrero, padre del caudillo, a persuadir a su hijo de que depusiera las armas a cambio de conservarle el grado de general y de una fuerte cantidad de dinero. Fue entonces que Vicente Guerrero pronunció la famosa frase: La Patria es primero”, destacó Sánchez Gaeta en su mensaje.

 

Destacó que en 1828 figuró como candidato a la primera magistratura y a pesar de que contó con numerosos partidarios, se designó a Manuel Gómez Pedraza como presidente. Al día siguiente, Antonio López de Santa Anna se pronunció mediante el Plan de Perote, pidiendo el desconocimiento de la elección de Gómez Pedraza, quien huyó el mismo año, y el Congreso otorgó el cargo a Guerrero y nombró vicepresidente a Anastasio Bustamante.

 

Este sólo duró ocho meses y medio, debido a que el general Bustamante se pronunció contra él, por lo que Guerrero pidió licencia para salir a combatirlo. El 1 de enero de 1830, Anastasio Bustamante ocupó la presidencia fundándose en su calidad de vicepresidente y el congreso inhabilitó a Guerrero.

 

Tras este hecho, Vicente Guerrero se dirigió al sur a reiniciar la guerra civil, en tanto Bustamante, por conducto de su ministro de Guerra y Marina, pagó cincuenta mil pesos en oro al marino genovés Francisco Picaluga para que secuestrara a Guerrero, y fue el 15 de enero de 1831 que el expresidente fue invitado a comer a bordo del bergantín El Colombo, anclado en Acapulco, donde lo tomó prisionero. Guerrero fue trasladado a Villa de Cuilapan, Oaxaca,  condenado a muerte y fusilado la mañana del 14 de febrero de ese mismo año.

 

El asesinato de Guerrero se convirtió en un escándalo internacional, tras proceso, el gobierno de Génova declara a Picaluga bandido de primer orden y le dicta sentencia a muerte; el gobierno de Centroamérica  pide que se hunda El Colombo en México y los militares que participaron en el proceso en su contra fueron expulsados del ejército.

 

“Vicente Guerrero es un héroe nacional, benemérito de la patria, consumador de la independencia y fundador de México. En 1849 se nombró en su honor al estado de Guerrero, varias escuelas, calles y hospitales llevan su nombre hoy en día; también se encuentra inscrito con la letra de oro en el muro de honor del palacio legislativo de San Lázaro con su célebre frase: La Patria es Primero”, concluyó el funcionario.