Enrique Vázquez

Evidentemente el registro de casi 80 aspirantes presidenciales por la vía independiente, no se traducirá en igual número de candidatos definitivos presentes en las boletas que tendremos en nuestras manos los ciudadanos en 2018, la inmensa mayoría de ellos, quedarán en el camino por falta de firmas o de alguno de los requisitos básicos para ser elegibles como presidentes, sin embargo, no menos notorio debería de ser la exagerada sobre demanda de esta figura, comprendo que algunos candidatos puedan tener años de trabajo, estructuras formadas con antelación, alianzas quizá incluso con grupos de poder, pero pensar que 80 personas tienen una genuina intención de competir pero sobre todo la idea de que pueden ganar la contienda es sencillamente inverosímil, roza incluso en lo ridículo.

 

Con este comentario, cabe aclarar que la idea no es demeritar el esfuerzo o las aspiraciones de quienes se han registrado, sencillamente considero pertinente replantearse el uso que se le está dando hoy en día, es demasiada la importancia de la figura, tan basto el potencial que tiene, pero sobre todo tan densa la fundamentación y motivación con que se formó la idea de una candidatura independiente, que ver estos hechos es muy triste.

 

Obviamente, ningún candidato va con la contienda ganada, por lo menos no en estos tiempos democráticos, sin embargo, también es cierto que desvirtuar la figura lanzando candidaturas como si se tratase de algún juego, no es algo positivo, dentro de los partidos políticos o ya de lleno en una contienda electoral, es entendible entrar en una batalla puesto que se pueden negociar posiciones con el futuro gobernante, pero desde una candidatura independiente negociar con alguno de los partidos punteros pareciera contrario al deber ser de un candidato independiente, un candidato va buscando una oportunidad entre el ya de por sí abultado número de partidos políticos que solo nominan a sus cuadros más fuertes.

 

Será interesante ver cuantos de los candidatos ya registrados terminan por incluso declinar a favor de algún otro independiente o de algún partido político, sin embargo, con tantos aspirantes, no pareciera más lógico unir esfuerzos, reducir el ego que cargan algunos y ser verdaderamente competitivos contra los poderes políticos ya establecidos, es una idea, no creo que la intención era impresionar y luego fusionar, un candado legal al número de independientes tampoco debe estar en la discusión, no es posible limitar este derecho sin que se preste a suspicacias, lo que sí es necesario es que todo el interesado haga una reflexión extremadamente profunda antes de salir al ruedo, no son solo sus ideas o aspiraciones locas las que están en juego, la propia figura que es por sí sola un gran logro para la ciudadanía pierde fuerza con tanto tirador,  veremos como se desenvuelve la situación.