Enrique Vázquez

No es la primera, ni será la última ocasión en que la mano de la humanidad genera estragos en la naturaleza, durante muchísimos años, previo a que la gente ganara conciencia sobre el impacto de nuestras acciones en el medio ambiente, las industrias y particulares se dieron rienda suelta afectando ecosistemas, los casos que hoy se vuelven públicos y causan gran indignación entre las personas, eran el día a día de las generaciones que estuvieron atrás de nosotros, obviamente esta situación pasada no es por ningún motivo una justificación para minimizar lo que hoy estamos viviendo, sino solo un comentario para poner en contraste que la destrucción de ecosistemas no es una cuestión que se dio en estos tiempos.

Ciertamente los medios de comunicación masiva y principalmente el internet, han generado que acciones cuestionables se vuelvan virales y rápidamente den la vuelta al globo, hace apenas unos meses vimos como unos individuos sacaban un delfín y un tiburón del mar para tomarse fotos, causando la muerte de los indefensos animales, o del mismo modo vimos que la manía de documentar nuestros buenos ratos generó un daño irreversible en el patrón de reproducción en un campamento tortuguero donde una generación completa fue afectada a causa del excesivo número de turistas que estaban presentes para ver como las tortugas llegaban a la playa a desovar y continuar con su camino.

Especialmente este último caso, tiene una estrecha relación con el tema que da lugar a este breve comentario, mucho se ha dicho, hablado y especulado, respecto a la ya muy famosa “Playa del Amor” ubicada en el Parque Nacional de las Islas Marietas de nuestro estado, desde los irresponsables medios sensacionalistas que rápidamente salieron a decir que la playa se había vendido a extranjeros y que por eso se estaba cerrando, hasta quienes señalaron sin prueba suficiente que la playa se encontraba en estado ruinoso, que si los corales ya estaban muertos, que si la basura, en fin se hablo demasiado y la única realidad es que el Gobierno del Estado, encabezado por el ejecutivo, Roberto Sandoval Castañeda, tomó una decisión sumamente acertada de prevenir estas situaciones, de poner un orden y control a una situación que a futuro amenazaba la existencia de este paraíso de nuestra tierra, el cierre momentáneo para hacer estudios de impacto ambiental es no solo necesario, sino realmente justo, algunos vecinos de la zona, especialmente los que estaban teniendo jugosas ganancias con el tema, salieron rápidamente a señalarse afectados en su economía, pero me parece una visión muy a corto plazo, si en efecto se causo un daño o este estaba por generarse, de igual forma el negocio se iba a terminar, en cambio con este movimiento se podrá tutelar este patrimonio natural para que las generaciones futuras puedan disfrutarlo así como tantos lo han hecho ya.

La fecha de cierre temporal de la playa del amor fue este 9 de mayo, y durante las próximas semanas, permanecerá cerrada al público en general, sin embargo como atinadamente señaló el Secretario de Turismo, Omar Camarena, la playa es la única cerrada, las Islas Marietas siguen siendo un atractivo turístico para admirarse con toda la familia, los estudios respecto a la playa del amor, no deben tardar en realizarse y en darse a conocer sus resultados y solo entonces podremos hablar con toda la información sobre que pasó y que pasará en el futuro, hablar más allá de eso hoy en día, es especulación infértil.