Enrique Vázquez 

Finalmente el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, promulgó la Ley de Disciplina Financiera en los Estados y Municipios, cual tiene el objetivo primordial de regular el actuar de los entes públicos en cuanto a la contratación de deuda que afecte la viabilidad de las finanzas públicas, como se estuvo haciendo en el pasado en la inmensa mayoría de estados del país, dándose incluso casos realmente lamentables como el de Coahuila, Quintana Roo o Chihuahua, donde la deuda es tal que ni con todas las participación federales de un año podrían finiquitar la deuda, generando un escenario complejo para los actuales y futuros gobiernos que están maniatados en materia financiera por las pesadas deudas que les eran heredadas sin mayor remordimiento. 

Es difícil fijar un punto temporal donde inició este abuso por parte de los funcionarios públicos, sin embargo el nivel de endeudamiento en general habla de una conducta muy reiterativa en los últimos años, llegar a un total de más de 500 mil millones de pesos no es tarea de un día, ni de un individuo en particular, pero en fin aterrizando directamente en la materia que da razón a este breve comentario, la promulgación de la ley llega ocho meses después de la presentación de la iniciativa inicial, y varios años después de que se formulará la idea a inicio del actual gobierno federal y posteriormente se retomara bajo el membrete del ya muy olvidado “Pacto por México”,  27 gobernadores de todo el país estuvieron presentes durante el evento, quienes aplaudieron el movimiento, tomando de forma positiva esta nueva disposición que impondrá restricciones interesantes de cara al presupuesto de 2017 el cual será el último de varios gobernantes incluido nuestro ejecutivo estatal Roberto Sandoval Castañeda.  

Ciertamente desde hace algún tiempo, algunos estados promovieron leyes locales que impedían la libre contratación de deuda además de que el escrutinio público orilló a la prudencia a muchos gobernantes, más aún cuando ejercer responsablemente los recursos públicos, es decir trabajar sin contratar deuda, se convirtió en un generador de capital político, pero en fin la promulgación de la ley da un carácter mucho más formal y de obligatoriedad para todos los niveles de gobierno, por lo que no deja de ser un hecho muy positivo.

Y bueno para finalizar, no quisiera dejar pasar el momento para hacer un breve apunto que tiene estrecha relación con las grandes deudas, me resulta casi increíble que el único caso medianamente sancionado sea el del químico Andrés Granier, ex gobernador de Tabasco, a quien si se le fincaron responsabilidades, y si bien estas no se desprenden necesariamente del endeudamiento sino del desfalco a las finanzas públicas, una cosa tiene estrecha relación con la otra pero en fin, un paso en la dirección correcta es mejor que nada.