Enrique Vázquez

Me parece realmente sorprendente como otros países han avanzado en cuanto al peso que ejerce realmente su población en las decisiones que toma la esfera política, desde que vimos esa virtuosa primavera árabe que derrocó un régimen totalitario y opresor, hasta la mucho más reciente presión y protestas para que el primer ministro de Islandia, Sigmundur David Gunnlaugsson, dimitiera de su cargo después de revelarse que había incurrido en potenciales actos de corrupción revelados por la filtración de documentos conocida como los “Panama Papers”, el descontento de la población se está haciendo cada vez más vocal, cada vez más presente y principalmente cada vez más efectivo para generar cambios en las estructuras de gobierno.

Los efectos a nivel internacional han sido bastante más notorios, que un Primer Ministro renuncie es un tema bastante grande, sin embargo en nuestro país hemos dado algunos pasos en esa misma dirección, si no mal recuerdo durante las últimas elecciones a Presidente de la Republica, la presión social generó cambios importantes en la agenda y proyecto político que impulsaba el entonces candidato y hoy Presidente, Enrique Peña Nieto, durante su mandato en múltiples ocasiones se ha visto como la presión en redes sociales y en las calles ha generado rápidas respuestas en la presidencia, desde nuevas reformas, hasta acciones más puntuales, el presidente es cada vez más responsivo a la opinión popular, obviamente no es todavía el deber ser, ni lo que muchos quisiéramos, pero es un inicio.

Todo esto viene a colación pues la información que emana del ámbito internacional parece indicar que la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, está prácticamente en la cuerda floja pues el pasado domingo los legisladores de ese país estaban muy inclinados hacía abrir un juicio político contra la titular del ejecutivo en ese país y con ello generar un golpe de estado legal, removiéndola y nombrando al vicepresidente en tanto se desahoga el juicio, si bien este es un movimiento que emana directamente del legislativo, no menos cierto es que el descontento popular esta por los cielos, se han realizado múltiples protestas en las calles y el movimiento de retirar a la Presidenta seguramente será ampliamente apoyado por la población, que no ve con buenos ojos al mandato de la Presidenta, Dilma Rousseff, si bien no existe una acusación formal sobre algún tipo de crimen, el tema es la duda razonable y los malos resultados, algo que pudiera replicarse en tantos países, como quizá incluso el nuestro.

Han sido varios los escándalos que han tronado en las esferas más cercanas del presidente, su aprobación esta en los niveles más bajos de su mandato y sin embargo, es prácticamente impensable que pudiera dimitir como el Ministro de Islandia o que sufriera una operación política como la de Brasil, aquí si la marea se agita solo vemos rápidamente al rompeolas entrar en acción, nada de tormentas perfectas, caray si no lo vemos en las gubernaturas donde los hechos son tan flagrantes como en Veracruz, pero en fin quiero pensar que vamos por el buen camino y en el futuro cercano veremos como la voluntad popular se vuelve cada vez más efectiva en dictar el actuar político.