Enrique Vázquez

Gran agitación ha generado en últimas fechas la propuesta de cambiar el calendario electoral de nuestro estado, dando lugar a un gobernador interino para el año 2017 en tanto los tiempos no se empalman con las elecciones federales de 2018 donde elegiremos Presidente de la República, Diputados y Senadores Federales, disputándose además la mayoría de gubernaturas en todo el país, el movimiento desde el punto de vista de económico financiero es acertado muy acertado, empatar las elecciones generaría un periodo más unificado de votaciones, menos desgaste para los electores con una lluvia de spots más focalizada y mayor tiempo de descanso entre campañas, en teoría se generaría un mucho menor derroche de recursos en la financiación de partidos, entre otras tantas bondades, de hecho me vienen a la mente bastantes más ventajas que se desprenderían de establecer un periodo único de elecciones, obviamente no todo es positivo y es posible que se puedan establecer diversos puntos negativos en contra de esta tendencia, pero creo desde mi particular punto de vista que los positivos superan a los negativos.

Eso si, si bien es cierto que el movimiento para empatar las elecciones locales con las federales me parece acertado, no comparto la misma visión, con la idea de nombrar un gobernador interino que tenga un periodo incluso menor a un año, es decir si hacemos un ejercicio mental sencillo, llegaremos a la conclusión que un periodo de tres años para un Presidente Municipal es en la inmensa mayoría de casos insuficiente para poder desarrollar un plan de gobierno efectivo, esto tratándose de un municipio pequeño o grande, pero los retos que implica una gubernatura son inmensos, encajonar un titular del ejecutivo en un periodo de 1 año sería incluso mejor no ponerlo, un año impediría la realización de obra pública, de planes para abatir pobreza o desigualdad, establecimiento de relaciones con estados vecinos, un año es un periodo tan corto que no veo como podría siquiera articularse un gabinete efectivo que pudiera resolver los problemas que deja el gobierno saliente.

Quizá una mejor alternativa sería darle continuidad por un año más al actual gobierno, que a todas luces a tenido resultados positivos durante lo que va de su gestión, en este caso más de lo mismo sería muy bueno, diametralmente mejor que un Gobernador tan pasajero, la otra opción mucho más razonable sería que el próximo gobernador tuviera un periodo de 7 años en lugar de 6, empatando la elección de 2024, razonable en tanto que no es un cambio precisamente urgente, periodos consecuentes de 4 o 3 años son igual de ineficientes, si tomamos como ejemplo lo sucedido en los últimos periodos en el vecino estado de Michoacán, veremos que de igual forma un periodo recortado es bastante contraproducente.

El movimiento si bien positivo, debe estar bien pensado, planeado y ejecutado, actuar por actuar no es necesario ante la poca urgencia del cambio, si fuera posible generar una propuesta completa para este periodo sería positivo pero si no, 2024 suena como una meta mucho más sensata y alcanzable.