LA COLUMNA /JULIO CASILLAS BARAJAS 

El tema de la corrupción revive a nivel mundial luego de las exhibiciones de los últimos días surgidas en los paraísos fiscales, con protagonistas de varios países: artistas, futbolistas, empresarios, jefes de estado, ex mandatarios y políticos de renombre. Los papeles de Panamá abren interrogantes pero es más de lo mismo: vivimos en un mundo corrupto donde existen muchos corruptos.

En México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2013 San Luis Potosí, el Distrito Federal y el Estado de México fueron las entidades más corruptas del país. La Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) midió las experiencias de la población al enfrentar una situación de  corrupción.

Cabe aclarar que el tipo de corrupción que se abordó en la ENCIG es la que se genera en la realización de trámites, solicitudes de servicios y otros contactos con servidores públicos, pero es parte de la vasta gama de opciones para delinquir mediante actos de corrupción.

De acuerdo con la encuesta, por tipo de trámite, el de mayor porcentaje de experiencias de corrupción fue el contacto con autoridades de seguridad pública que registró un  50.6%, seguido del de permisos relacionados con la propiedad, con un 24.8%.

Es necesario decir que por primera vez en México una encuesta aborda el tema de la corrupción en el sector público, lo que  proporciona la tasa de prevalencia e incidencia; es decir, la proporción de población que tuvo contacto con un servidor público y vivió una experiencia de corrupción.

En este sentido, la famosa Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG), estima que la prevalencia de corrupción fue del 12.1%; mientras que la incidencia de corrupción por cada 100,000 habitantes fue de 24,724, cifra que expresa el total de experiencias de corrupción registradas en pagos, trámites y solicitudes de servicios públicos, así como otro tipo de contactos con servidores públicos durante 2013.

Entones, a partir de la ENCIG se estima que a nivel nacional, la tasa de incidencia de corrupción por cada 100,000 habitantes es de 24,724.

Por otra parte, les diremos que las 10 entidades más corruptas de acuerdo con el INEGI son, en ese orden, San Luis Potosí,  CDMX,  Estado de México y Chihuahua.

Además, Quintana Roo,  Tabasco,  Jalisco,  Tlaxcala,  Michoacán y  10 Oaxaca, por lo que debemos sentirnos satisfechos que al menos en los 10 primeros lugares del ranking nacional de corrupción no aparece Nayarit, pero eso no quiere decir que al momento de efectuar trámites, hacer pagos o realizar gestiones en los tres órdenes de gobierno, no se den situaciones forzadas de ‘apoquinar’ dinero para agilizar o avanzar en alguno de esos casos.

Qué triste que siga prevaleciendo en el país (y en muchas partes del mundo) aquella sentencia de que “el que no tranza no avanza”, lamentable condición para sacar adelante trámites, solicitudes de servicios y otros contactos con servidores públicos.