Enrique Vázquez

No se usted estimado lector, pero al parecer de un servidor tanto los partidos como sus campañas políticas han venido en franca decadencia, desde las campañas que vivimos el año pasado pero principalmente en las presentes, se respira una falta de creatividad y de innovación que en teoría pudiera ser un paso natural por el número de procesos electorales que hemos vivido, años y años de campañas llevan al agotamiento de los modelos tradicionales pero uno se pregunta si no existirá otra manera de hacer política, si en verdad el modelo tradicional de repetir las mismas frases, poner al ojo del público una cantidad cada vez mayor de anuncios publicitarios, espectaculares, volantes, las activaciones en las principales esquinas son relativamente novedosas, sin embargo ya han agotado su potencial pero principalmente, tanto un servidor como mucha gente considero debe estar realmente cansada de las campañas de odio, de desprestigio y de mal llamado “contraste”, las infamemente conocidas “campañas negras”.

Desde que vimos el comienzo del auge de las “Campañas Negras” en la carrera presidencial de 2006, donde la frase de “Es un Peligro para México” marcó un antes y un después, ciertamente no contradigo el sentido de la campaña, la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia bien pudo o puede ser un peligro para la nación, la total falta de respeto por las instituciones, los desplantes de locura que suele mostrar, entre otros tantos guiños de lo que sería un pésimo gobierno, no son para nada un perfil presidenciable, pero bueno el tema es la campaña que por más que estuviera correcta en cuanto a su sentido, tuvo un alcance y consecuencias que han cambiado el panorama político desde entonces, hoy por igual vemos ataques directos y sin escrúpulos a funcionarios y políticos que considero cuando menos cuestionables, la realidad es que la gente esta curada de espantos, para la basta mayoría de personas en el país es bien sabido que la corrupción es reina y señora en las altas cúpulas de gobierno y que tenemos una clase política muy lejos de ejemplar, sin embargo los partidos insisten en bombardearnos día y noche con las campañas de odio que lejos de crear conciencia en la situación negativa que les da lugar sólo generan confusión y un sentimiento de odio que a la larga pudiera tener consecuencias graves.

 En efecto, el fanatismo que hoy vemos en países del medio oriente o las sectas extremistas que se han reproducido en los Estados Unidos de Norteamérica, son fruto precisamente de esa cultura de promoción del odio, de señalar constantemente a alguien o algo como el enemigo que debe ser erradicado y de un momento a otro, las palabras se toman literalmente y estaremos viendo asesinatos, ataques bomba o incluso kamikazes en contra de los partidos y personas que se han proyectado como los enemigos del país, quizá se tenga razón en el dicho pero de ninguna manera eso justifica poner a la población en esa posición.

Las campañas de propuestas que también hemos visto en el presente, si bien positivas, no generan el impacto que los partidos buscan y por ende no se han replicado como debería de ser, como no soy un experto en el llamado Marketing Político quizá la opinión de un servidor no tendrá gran peso, sin embargo exhorto a los partidos políticos a que cambien el discurso, que busquen una nueva manera de hacer política, que se auxilien de mentes jóvenes que estén un poco fuera de la política tradicional, el partido verde por ejemplo ha conducido campañas publicitarias que si bien son bastante molestas por su continuidad, han logrado su cometido y han incrementado sustancialmente la intención de voto hacia el verde y esto sin agredir ni denostar a un solo contrincante, con este ritmo sólo dios sabe que nos espera para 2017.