Enrique Vázquez Coronel

El periodo vacacional de Semana Santa es sin duda alguna una de las épocas festivas más anticipadas por los mexicanos, tanto por los adultos como por los menores quienes especialmente están ansiosos por su llegada, puesto que durante toda la semana santa y en algunas ocasiones también durante la semana de pascua no tienen que acudir a la escuela, lo que a su vez facilita realizar el viaje de vacaciones que se venía planificando desde hace meses, no importa si es a un destino de playa, de montaña o de lo que se prefiera, la semana santa esta perfectamente posicionada después de los pesados meses de inicio de año, después de la siempre gravosa cuesta de enero, de los pagos, planes y deudas que persisten en febrero, la Semana Santa llega como anillo al dedo a quienes quieren sacar su mente un poco del trabajo y convivir con la familia.

Ciertamente el aspecto vacacional de la Semana Santa tiene desde hace muchos años dominada la opinión pública, sin embargo, no debemos olvidar el motivo por el cual tenemos estos días de asueto, seguramente de realizar un ejercicio periodístico en el cual le preguntáramos a ciudadanos en las calles si conocen porque tenemos estos días de asueto, por que las escuelas no tienen clases y las calles se ven desiertas ante los vacacionistas que se dan cita en las playas del país, lo más probable es que un número muy pequeño de personas contestará correctamente el motivo de la Semana Santa, por eso me gustaría entregar este espacio a hacer un poco de memoria y de historia sobre la verdad sobre la Semana Santa.

Durante la misa que dirigió el pasado Domingo de Ramos, el Obispo de Tepic, Luis Artemio Flores Calzada, convocó a los ciudadanos a que no pierdan el profundo sentido espiritual que conlleva la Semana Santa y a que durante cada uno de los días de asueto vivan en sus corazones la motivación histórica que cada día representa, la santa eucaristía en el Jueves Santo, la crucifixión de Jesús en el viernes santo y por supuesto el domingo de resurrección. Aunque a la fecha muchos jóvenes ven la Semana Santa como un periodo de receso escolar y de conbeber con sus amigos, lo cierto es que la semana es una tradición eminentemente religiosa, que se enfoca en la muerte y resurrección de nuestro señor Jesucristo, eventos que forman la base en la que se sustenta la fe católica.

De hecho, la Semana Santa no tiene una fecha fija en el calendario, usualmente se determina como el primer domingo después de la primera luna llena que se produce en o después del equinoccio de primavera, de ahí que cada año se festeje en días diferentes, sin importar lo anterior la historia es inamovible, Dios Padre envió a su único hijo al mundo para redimirnos a todos de nuestros pecados, pero para esto Jesús debió morir en la cruz, haciendo el sacrificio máximo para limpiar nuestros pecados. Los evangelios son muy claros y explican en sus letras cómo nuestro Señor Jesucristo paso de su entrada triunfal a Jerusalén, la que conmemoramos con el Domingo de Ramos, hasta el jueves cuando fue arrestado y enjuiciado, el viernes cuando fue crucificado y finalmente el domingo cuando resucitó de entre los muertos para abrir el camino de la vida eterna.

Como atinadamente destacó el Sr. Obispo, Luis Artemio Flores Calzada, la Semana Santa es un periodo donde nuestra fe se debe ver renovada y el descanso físico debe ser utilizado por lo menos en una parte para el fortalecimiento espiritual, más aún en estos tiempos donde la ética y la moral están siendo dejadas muy de lado por las nuevas generaciones, por lo que lo invito estimado lector a que haga un momento de oración, se encuentre con Dios Nuestro Señor y celebre aunque sea un momento de su día la riqueza histórica y espiritual que está detrás de los días de asueto.