Enrique Vázquez

Nuestro Presidente Enrique Peña Nieto, no es ningún ajeno a la controversia, son varias ya las ocasiones en que las redes sociales han arremetido en su contra, mofándose de los pequeños tropiezos del ejecutivo federal y digo pequeños puesto que enfocándonos en los hechos, los errores del Presidente están realmente desproporcionados con el revuelo y efecto que se genera en las redes sociales, salvo el caso de la lujosa mansión de su Sra. Esposa Angélica Rivera, ninguno de los temas que han trascendido en redes sociales amerita la saña con que se han tratado los diversos temas, desde aquel primer asunto con los libros durante su campaña hasta este último “Ya sé que no aplauden”, algunos como este último caso difícilmente se pueden considerar errores.

 Evidentemente este duro escrutinio público esta aparejado con el mandato, ser el presidente de más de 100 millones de mexicanos es una responsabilidad que trae consigo no sólo el elevado número de reflectores, sino que la mala intención y saña de algunos actores resentidos con su administración por alguna razón. La realidad es que si bien la administración del presidente ha sufrido una serie de descalabros en los últimos años, turbulencia por el panorama internacional y el ritmo de resultados y acciones sobresaliente con el que comenzó su gestión ha desaparecido por completo, lo cierto es que el proyecto de nación continúa, las acciones se siguen tomando, simplemente la expectativa creada y el desgaste natural de más de dos años de mandato no pueden tener otro desenlace que esta tunda en redes sociales.

Hablando respecto de este último caso, la frase “Yo sé que no me aplauden” es resultado de una mala costumbre que ha estado muy arraigada entre la clase política de nuestro país, la situación que vivió el Presidente bien la pudo vivir cualquier líder ejecutivo sea municipal estatal o en este caso federal, la mala costumbre de llenar los auditorios, eventos públicos y presentaciones siempre con un gran número de simpatizantes y nada de ciudadanos regulares ha generado que la ovación que supongo hubiera sido el final regular , digámoslo de algún modo, no sucediera y esto generó que algún asistente le comentara al Presidente que los asistentes no eran simpatizantes del presidente de ahí la respuesta “Ya sé que no aplauden” y si bueno las acciones anunciadas además de que llegan un poco tarde no son realmente sorprendentes o meritorias de una ovación de pie con cantos y demás, son acciones indispensables regulares para un gobernante que además llegan tarde.

En efecto, para nadie es un misterio que la corrupción es el principal lastre de nuestro país, no es el atraso en el campo, no es la falta de oportunidades de empleo para jóvenes y adultos, el altísimo costo de los combustibles fósiles, no es ni siquiera la oposición política irresponsable, no, el principal lastre y cáncer de nuestro país es la corrupción, este problema que se ha venido manifestando desde hace muchísimos años es el principal motivo por el cual nuestro país no crece como debe, no nos ajusta a muchos la quincena, no vivimos en paz en algunas regiones del país, la corrupción, como el ocio es la madre de los vicios, es la madre de muchas carencias en el país, por lo anterior el fortalecimiento de los mecanismos para evitarla en lo más posible son indispensables, deberían ser de hecho el más urgente de los objetivos de gobierno, son miles de millones de pesos los que se pierden a diario a causa de la corrupción, pero en fin.

Ojalá funcionen los cambios que anunció el Presidente, el país los necesita con urgencia, aunque sinceramente el cambio principal debe estar en todos nosotros, como sociedad debemos cerrar filas y dejar de propiciar que esta ocurra desde la mordida para librarnos de una multa hasta el incentivo para agilizar un trámite, debemos exigir un mejor servicio público no sumarnos al problema , pero ciertamente aún no disponemos de un mecanismo efectivo para combatir estos temas, esperemos pronto alguien dé con la solución, por lo pronto tres meses después del escandalo de la mega mansión, el Presidente ha designado a un empleado para que revise su actuación, si suena contradictorio pues no goza de autonomía y facultad real para hacer algo claro pero bueno veremos que resulta.