Una investigación profundiza en las asombrosas propiedades vibratorias de las telarañas y revela que muchas arañas tocan su tela de un modo comparable a cómo lo haría un afinador con un instrumento musical de cuerda, para evaluar su estado estructural, detectar información acerca de sus presas e incluso, de una posible pareja. La seda producida por las arañas es bien conocida por sus impresionantes propiedades mecánicas, pero sus propiedades vibratorias han sido pasadas por alto en muchos aspectos, hasta ahora.

El descubrimiento fue realizado por investigadores de las universidades de Oxford, Strathclyde, y Sheffield, en el Reino Unido, quienes se valieron de rayos láser y proyectiles para estudiar cómo vibra la seda de araña.

La seda de araña transmite vibraciones de una amplia gama de frecuencias de manera que, cuando las golpean como a una cuerda de guitarra, su sonido les transmite información muy detallada y precisa que compensa con creces, su déficit visual.

Por ejemplo, el sonido de la seda les puede decir qué tipo de alimento potencial ha quedado enredado en su red y las intenciones y la calidad de una posible pareja.

Tocando los hilos de un modo no muy diferente de como se hacen sonar las cuerdas de una guitarra, y escuchando los “ecos”, la araña puede evaluar las condiciones en que se halla su telaraña. Si el “acorde” suena bien, la telaraña está en buen estado. Si el acorde suena “mal”, hay algo roto o desajustado en ella. Para valerse de esa “musicalidad” de su telaraña, la araña debe “afinar” la seda en ella: Eso implica controlar y ajustar las propiedades inherentes de los hilos de seda que la conforman, el grado en que están tensados, y sus interconexiones.

El equipo de la investigadora Beth Mortimer, de la Universidad de Oxford, ha constatado que la seda de araña es singular en comparación con otros materiales, ya que puede ser “afinada” a una amplia gama de armónicos. Los resultados no solo aportan nuevos y reveladores datos sobre las arañas, sino que también podrían servir de inspiración para una amplia gama de nuevas tecnologías, como innovadores sensores “inteligentes”, con tamaños diminutos, y pesos muy ligeros.