Enrique Vázquez

Los relevos generacionales son siempre imprescindibles, llega un momento en la vida en que los mayores deben dar lugar a las nuevas generaciones en las cadenas de mando, la idiosincrasia de una persona difícilmente se adapta al mundo que cambia vertiginosamente con los avances tecnológicos y la globalización. Las mentes antiguas no son flexibles y difícilmente entienden de conceptos como transparencia, acceso a la información irrestricto, redes sociales y demás sucesos que para algunos son tan cotidianos.

El SUTSEM es uno de esos aparatos burocráticos ancestrales que no ha tenido su relevo generacional, las nuevas voces no han sido correctamente escuchadas y los procesos se mantienen inflexibles ante el nuevo entorno siempre cambiante, es común ver constantemente en los noticieros, en las primeras planas o inclusive en internet, el interminable reclamo de los trabajadores por mejores condiciones salariales, el pago de sus prestaciones vencidas y demás, pero los procesos de transparencia que ya rigen el gobierno que hace los pagos no han llegado al sindicato que los recibe y hoy los afiliados no saben que sucede con sus aportaciones, en que se gastan y por qué razón.

Con una propuesta de renovación el Regidor de Tepic, Luis Alberto Berumen Loera, ha iniciado la titánica labor de hacerse con la dirigencia estatal del SUTSEM, acompañado por un numeroso grupo de afiliados al sindicato que concuerdan con la gran necesidad de un cambio de dirección, el Regidor buscará que en una asamblea plenaria la mayoría de afiliados al sindicato lo voten como el nuevo líder sindical de uno de los gremios más grandes y poderosos del estado.

El momento parece adecuado, mucha gente tanto al interior como al exterior del SUTSEM no ven con buenos ojos el rumbo que actualmente tiene el sindicato y la manera en que se determina el uso de los recursos que aportan los agremiados, la transición no será sencilla son casi decenas de años en los que la dirigencia del SUTSEM ha permanecido estática, será interesante saber si el sentir que aparentemente tiene la mayoría, en efecto se traduce en los votos necesarios para el cambio sindical.

El éxito de este movimiento sindical depende de un incontable numero de elementos, siendo uno de ellos la manera en que se ejerza la votación, el voto abierto que usualmente se acostumbra al interior de los sindicatos inhibe los cambios por el temor a las represalias, una votación cerrada indudablemente otorga mayor libertad a quien sufragio su voto y con ello se promueve la democracia.

Es una etapa aun muy temprana del movimiento pero todo parece indicar que los aires del cambio están sobre la capital, veremos.